martes, 29 de julio de 2014

Tutorial. Maceteros de Tetra-briks



Teníamos muchas ganas de poner en práctica este DIY de lo más veraniego, por eso de que no importe mancharte de barro, sacar la manguera y terminar empapado. Llevábamos semanas guardando los briks, además de otros envases por si salía algo más.

A los cáctus de Gonzalo se les estaban quedando pequeños sus maceteros, por lo que estaba claro que íbamos a trasplantarlos a ellos.

Material:

- Tetra-briks.
- Tijeras.
- Pintura en spray.
- Pintura plástica.
- Pinceles.
- Barniz.


El primer paso del proyecto es cortar el brik, quedándonos con la parte de abajo. La altura del macetero al gusto. Las plantas no pueden ser demasiado grandes porque realmente el hueco del brik no es muy grande.

Para pintar con spray os recomiendo empapelar literalmente el suelo, porque hay que pulverizar la pintura a la distancia recomendada porque sino queda a pegotones y gotea, por lo que el "efecto aspersor" es algo a tener en cuenta sino queremos volvernos locos refrotando el suelo con estropajo y disolvente luego.


Para decorar utilizamos pinturas al agua, y después barnizamos los briks con barniz en spray, para proteger la pintura.



El paso dos: El trasplante. Poco que contar ¿Quién no trasplantó alguna vez? Pero sí que nunca deja ser divertido. Gonzalo y yo nos pusimos los guantes y no dejamos cactus sin cambio de maceta.



El resultado fue este. Macetas más amplias para que puedan seguir creciendo :)





Este fue un macetero experimental, con estas botellas de leche. Aún más rápidas de hacer.


Feliz día.

Aquí os dejo un tutorial que me ha enamorado, utilizando también briks de leche.

sábado, 26 de julio de 2014

Básicos

Ya el otro día os confesábamos nuestro amor por lo sencillo, y lo poco sofisticados o trabajados que nos podemos permitir ser a diario. A la hora de vestir nos ocurre un poco lo mismo, y los básico llaman a mi armario para quedarse para siempre. Me resultan prendas esenciales porque se pueden combinar con todo todito todo y no pasan de moda jamás.

Con los pequeños, como cambian de talla cada temporada, me encanta poder ser más arriesgada. Adoro buscar a pie o saltando de web en web prendas especiales, que realmente son un capricho para mí; es un deleite para mis ojos verlos vestiditos con ropa que lleven el sello "mimo".

Además de vestirlos con mis "caprichos", les compro a ellos también unos cuantos básicos; ropa de algodón, monocolor o con un estampado tradicional, que puedo mezclar con el resto. Los bebés están preciosos con el blanco o colores "bebé".



He descubierto Esprit, una marca que, además de poder vestir a toda la familia, tienen mucha variedad, y hacen especial hincapié en este tipo de prendas básicas. Y trabajan 100% algodón, para cuidar la piel de los bebés. Esta camiseta es el básico por excelencia, que aunque parezca mentira es complicado de encontrar.



Las rayas marineras, las que reaparecen cada verano.

Nos hemos divertido muchísimo sacando estas camisetas del armario que tengo aun repleto de ropa en casa de mis padres; lleno de esas cosas de las que no te quieres deshacer nunca porque te traen recuerdos.

Son herencia de la madrina de Rodrigo, de mi época de estudiante (y ahora, desde luego, estoy hablando como una madre), cuando compartíamos casa y hacíamos mercadillos entre nosotras. Me quedé con sus dos camisetas rayadas, y me lo ha pasado pipa viendo ha estos pequeños vistiéndolas.








Es nuestra primera experiencia con este "tipo" de post; si he de ser sincera al principio me costó saber que hacer porque para mí este blog es nuestra familia, nosotros, y no quería traicionarlo. No he querido pegar un par de fotos de la web en cuestión y contar lo bonita que me ha parecido, por eso he navegado en ella y la he descubierto, dejando por aquí mi visión personal, y lo que realmente me ha transmitido; por eso este post es uno más de los que he disfrutado con mis hijos y mi familia. Es un halago la confianza puesta en nosotros.

miércoles, 23 de julio de 2014

De Visita ¡Viajeros al Tren!



Vivir en la playa tiene muchos pros, poder disfrutarla todo el año es un privilegio, no lo niego, pero nunca llegamos a ser veraneantes permanentes, y a veces me parece que las familias que se instalan por aquí sólo una o dos semanas saborean más intensamente el verano que nosotros. Cambiar de aires siempre es un plus, y vivir unos días en un lugar distinto al que pateas normalmente te hace querer aprovecharlo más.

Por eso este año nos hemos propuesto ser un poco más turistas, y vamos a intentar vivir todo lo que se nos ofrece, aunque lo vengamos viendo a diario. Hidropedales, mercadillos, cuatriciclos y ¡por supuesto! trenecillo... Preparaos ¡allí vamos!

Justo ayer comenzamos nuestra terapia veraniega, y realmente nos sentimos un poco más de vacaciones por un rato. Dar un paseo montados en el pequeño tren que recorre el parque natural que tenemos justo al lado de casa fue nuestra primera cosa a tachar de la lista.

Gonzalo iba de cabecilla de grupo, con más prisas y ganas que ninguno.



Me encantó poder pillar su carita esperando el tren, con su sonrisa impaciente, apretando dientes de emoción.



El momento tickets no deja de ser emocionante nunca en nuestras vidas, desde éstos de trenecillo, pasando por las entradas de cine y conciertos, los billetes de avión a un destino sorpresa, hasta las de una buena obra de teatro o un gran musical. Siempre me parecen, sean de lo que sean, un gran regalo.




Rodrigo siempre sigue los pasos y el entusiasmo de Gonzalo. El viaje no fue una excepción. Disfrutó de lo lindo observando el paisaje que íbamos dejando atrás. Los dos son grandes botánicos ¡y les gustó taanto ir reconociendo árboles! sobre todo al botánico mayor :)





"¡Un pino!", "¡Una sabina!", "¡Un puente!"... "¡Y un río!". El gusto de sorprenderte.


Llegamos a destino 10 minutos después, viaje corto pero intenso. Esta zona de la playa está a penas invadida por sombrillas, lo que resulta un lujo, y aunque Gonzalo se resistía a bajar, dejamos el tren y fuimos a pisar la nueva arena.









El camino de vuelta no fue menos emocionante, aunque a Rodrigo se le notó pelín cansadito, cosa casi imposible de ver, y lo hizo rempanchingado en brazos de la abuela.








Feliz día.